Esta mujer tenía una meta en la vida y era convertirse en una profesional de la mamada. Sin embargo, los hombres a los que les había hecho este tipo de práctica le decían que, pese a que la chupaba bien, todavía tenía mucho que mejorar. Para conseguir elevarlos a nuevos niveles de placer, lo que ha hecho ha sido ponerse un piercing en la lengua. De esta forma nadie se queja de sus servicios.

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