A esta morena le han encargado llevar un paquete a casa del cliente. Cuando llega al domicilio, se encandila del negro que la recibe y, echándole mucho morro, consigue colarse hasta el salón del hombre. Una vez allí, se sienta el sofá e intenta calentar al hombre, tanto con sus gestos como con miradas. Por suerte para la chica, el contenido del paquete resulta ser un consolador, que ella le quita a su futuro ligue de las manos y comienza a emplear para tocarse el coño por encima de la ropa. El hombre pilla la indirecta y terminan follando como perros. El hombre resulta tener un buen pollón, que vuelve loca a la chica.

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