Un hombre ha conseguido ligar con otro en una discoteca cercana. Se han calentado tanto que han decidido ir a un lugar apartado donde tener mucha más intimidad. Uno de ellos le ha pedido al otro que se metiera su polla en la boca para hacerle una mamada que no olvidase en su vida. Aunque un poco a regañadientes, al final ha aceptado. Ha sido tan especial que se le ha complicado el hecho de evitar correrse en su boca.

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